Río 62 : Madrid 32

Escribo este texto minutos después de la adjudicación a Río de los Juegos Olímpicos de 2016. Soy madrileño de pro, vivo en Lavapiés, su barrio más castizo. Siento el desenlace olímpico por ciertas personas, mayores de todo tipo, no sólo de edad, que viven este tipo de designaciones como un premio a ciertos valores individuales y colectivos. La elección madrileña hubiera sido un reconocimiento a una forma de gestionar que desprestigia lo público, que obvia la corrupción, donde especulación, despilfarro y manipulación es lo habitual. La ciudad abona cada día 900.000 euros, está bien escrito “diarios”, en intereses para afrontar las faraónicas obras realizadas por el ayuntamiento de Ruiz Gallardón, que prefiere beneficiar a los grandes empresarios y que ya anuncia recortes en muchas de las ayudas sociales municipales, como la teleasistencia, la atención a drogodependientes, las becas para escuelas infantiles o las ayudas para comprar casas.

Especuladores, agentes inmobiliarios, contratistas, comisionistas… son los grandes perdedores de la no designación de Madrid. Los mismos que colaboraron con el “tamayazo” financian a partidos políticos y sus fundaciones, gestionan la corrupción, el espionaje y jubilan a sus directivos con cantidades millonarias, mientras protestan por subidas de impuestos y por no abaratar el despido. Todos ellos han hecho de Madrid una ciudad triste, que no sus habitantes, desgarrada por la forma de actuar de sus gobernantes. Una ciudad con gran capacidad de gestión cuando hay inversiones millonarias de por medio. Como bien saben en el Real Madrid, donde la recalificación de su ciudad deportiva generó importantes ingresos y plusvalías. No es un secreto el posicionamiento político del presidente blanco y su vinculación con el ayuntamiento.

De mi ciudad sólo me interesa el Atlético y cada vez menos, sus dirigentes siempre al cobijo del poder han aprendido lo peor del mismo y con su pésima gestión están haciendo disminuir mi pasión rojiblanca. Diego Forlán acaba de recibir su segunda Bota de Oro, sin apenas presencia de medios, seguramente por ser uruguayo y rojiblanco. Paradojas de la vida en el equipo dejaron impronta grandes jugadores brasileiros: Dirceu, Zico, Leivinha y sobre todo Luz Pereira. Al defensa le tiraron una naranja en Mestalla, le quitó la piel y se la comió. En el Bernabéu fue recibido con una cerveza que se bebió sin inmutarse, ante el cabreo de la hinchada merengue, indignada por la sonrisa del brasileño ante la agresión. En el fondo, seguramente, son dos maneras de entender la vida.

La elección de Río va más allá de la carrera olímpica. Evidencia que determinados valores promovidos por la clase política, económica y los medios de comunicación dominantes están en caída libre. Consecuencia de una crisis generada por los que calificaban sus recetas como únicas e indiscutibles, incapaces de predecir la que se nos venía encima. Su designación es el premio a la diversidad, contra dogmas y homogeneidades falsas. Reconocimiento al país que apoyó la implantación del software libre como forma de resistencia contra la mercantilización cultural y de La Red, una manera de intervención política que llevó a Gilberto Gil, entonces Ministro de Cultura, a lanzar su obra sin copyright. Una sociedad llena de talento cultural y deportivo, donde la labor colectiva transmite entusiasmo. El mismo que ha generado en todos los países vecinos, que han hecho suya la designación.

Madrid significaba el capitalismo más rancio, el más feroz, el cemento, la tristeza, lo gris. Río la creatividad, la inteligencia colectiva, la acción común, el color, el calor.

Se ha premiado la creación colectiva ante la gestión cualificada. Todos deberíamos tomar nota y aunque los integrantes del Comité Olímpico Internacional no es que sean los más dinámicos y progresistas del mundo, no han querido obviar la realidad que se aproxima, una transformación que hará prevalecer que algunos valores tengan mejor consideración que los económicos.

Comentarios

Tomás ha dicho que…
Interesante perspectiva, sí señor.
IRINEO ha dicho que…
Ruben: De la a a la z. Salvo lo de ser del atleti, claro está, pero incluso comparto lo de Forlán. Imaginar lo que habrá costado esta aventura en la que llevamos embarcados tantos años, asusta. Me pregunto por el papel de la oposición ante el gigantismo y la explosion de egolatria incosnciente de un alcalde: ¿aplaudir por si acaso? No lo crfeo. la foto de ayer con los portavoces municipales resta pluralidad, debate, alternativa y diferencia. estamos condenados parece decir. en cualquier caso - que nadie se lo tome a mal- yo me Rio. Un abrazo. rafa garcía
flauer ha dicho que…
un gusto leerte, Rubén, totalmente de acuerdo!!!! besos.
Adrian Vogel ha dicho que…
Pajín no parece haberse enterado de nada de todo esto. Su post al respecto -en su blog- es un bochorno para las/los progresistas de Madrid.
Oroel ha dicho que…
Qué buen artículo Rubén, cargado de lucidez, alejado de lo convencional. Tiene el peso de proceder de un madrileño ¡y de un atlético! Un abrazo del otro atlético de Jaca.

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