Aprendiendo de las primaveras árabes





Termina la sexta edición de Noches de Ramadán, que ha vuelto a estar organizada, como en sus inicios, en exclusiva por Fabricantes de Ideas / La Fábrica de Ideas y el apoyo de la Agencia Española Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Durante cuatro noches el público que ha acudido a los diferentes espacios de La Latina y Lavapiés en el madrileño Distrito Centro, ha podido acceder a propuestas y debates nada habituales en foros y espacios similares, empeñados en mostrar casi en exclusiva una única cara del mundo árabe y musulmán. Los resultados solo puedo calificarlos como estupendos. Más participación y pluralidad que nunca. Emocionante fue cuando a la inauguración de la exposición de la retratista Leila Alaoui se acercaron una treintena de mujeres árabes, unas con sus vestimentas habituales otras con ropas más occidentales. La realización de todos los actos en nuestros barrios es algo que nos han agradecido mucho los asistentes. La implicación de amigos y conocidos han hecho posible la realización. El apoyo vecinal y el asambleario, el de diversos profesionales que han prestado su apoyo profesional y en ocasiones adelantado parte de la financiación necesaria, han sido soportes imprescindibles para lograrlo y con todo ello crear red y comunidad. Por todo ello tenemos que estar agradecidos. Por la realidad que a pesar de zancadillas e impedimentos, la fuerza de la razón, las ideas, las emociones y los sentimientos prevalecen sobre la mediocridad y la mezquindad.


Si las propuestas artísticas han sido auténticamente innovadoras e incluso transgresoras, con protagonismo fundamental de las mujeres, los debates y coloquios han resultado ser altamente enriquecedores. El desconocimiento de lo que acontece en estos países era el comentario habitual del numerosísimo público asistente a la conclusión de cada encuentro. El discurso promovido desde Occidente de que “islamismo y democracia son incompatibles”, ha calado en la mayoría de la sociedad que solo se informa a través de los medios masivos de comunicación, tras los que se esconden intereses que poco tienen que ver con la información. Esa realidad única y omnipresente se está modificando gracias La Red. La difusión artística del festival ha estado bastante bien cubierta por los medios habituales mientras silenciaban los debates y las propuestas más críticas. Pese a ello siempre han estado llenos a pesar de celebrarse en espacios no habituales para este tipo de debates. La auto-comunicación de masas ha funcionado. Como dice el maestro Manuel Castells, es la mejor manera para no depender de los grandes grupos de comunicación, obviando su presión.


Se destaca la importancia de la sociedad civil en las diferentes primaveras árabes. Trabajadores, estudiantes y mujeres tienen un papel fundamental en su génesis para posteriormente incorporarse unas clases medias cansadas de tantos abusos de poder y corrupción, deseosas de construir una sociedad donde todos y todas puedan estar representados y participar. Se manifiesta la trascendencia de movimientos organizados o nuevos como antídoto a la violencia de estados omnipresentes, manifestando la importancia de apostar por la creación de la mayor sociedad civil posible que prevengan la intimidación institucional y contrarreste movimientos religiosos intolerantes.


Tras escuchar las diferentes intervenciones de Olga Rodríguez (Periodismo Humano, Público), Aboubakr Jamaï (ex director de Le Journal, Lakome.com), Reda Allali (cantante, Tel Quel) y Basel Ramsis (cineasta y bloguero) bajo la moderación de Pilar Velasco (Cadena Ser) queda la amargura y la conciencia de que realmente interesa poco lo que ocurre a escasos kilómetros de nosotros. Aunque se alaba oficialmente los cambios y se dice apostar por ellos, la realidad es que para la mayoría de la población de estos países, Occidente les sigue ignorando sin dar apenas pasos para la mejora de sus condiciones de vida, que en primer lugar debería pasar por un trato humano no discriminatorio y tomar las medidas que eviten la expoliación de sus recursos tanto económicos como humanos.


No parece que nada de ello se vaya a producir. La política cada vez tiene menos peso en nuestras sociedades y por lo tanto la información se reducirá a aquello que solo sea espectacular, mostrando una realidad sesgada e interesada. Son la consecuencia de que todo lo diseñe y dirija la economía, intentando hacer desaparecer ideas, sentimientos y emociones. Cuando la clase política es consciente de ello y no hace para nada para evitarlo, queda deslegitimizada, siendo la sociedad civil la que muestra el camino, ya sea el movimiento 6 de abril en Egipto, el 20 de febrero en Marruecos o el 15M en España. De todos ellos debemos aprender y con todos ellos colaborar para que la política vuelva a tener el protagonismo que le corresponde.

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