viernes, 24 de febrero de 2012

Ayer 23F Financiero en Madrid, por Enrique Flores.



Durmiendo con el enemigo

El enemigo lleva unos cuantos años durmiendo en casa y nosotros sin saberlo. Tiene 16 años, va al instituto, lee, debate las noticias, se conecta a internet y ve menos televisión. Está presente en tres redes sociales. De vez en cuando va con sus compañeros a manifestaciones en defensa de una enseñanza pública de calidad. Hace tiempo dejó de hacer botellón. Se reúnen en la calle o en sitios ocupados porque no hay centros ni equipamientos culturales para ellos. En el metro lee 20 Minutos que le parece más interesante que Qué! Está preocupada por los recortes de su centro de estudios; ha disminuido personal, profesores y materiales.

Está perpleja por lo acontecido estos días. Es consciente de que cualquier día puede pasarle a ella. Ha seguido al instante lo acontecido con sus compañeros y compañeras de Valencia. Se pregunta ¿cómo pueden gastarse millonadas en visitas papales, en parques de atracciones ruinosos, tener aeropuertos sin aviones, carreras de coche de F1, pagar cantidades por maquetas no realizadas y no tener dinero para materiales y calefacción en los centros educativos? Sabe que es la triste realidad que nos toca vivir, un ambiente que se respira no solo en nuestro país, sino también en buena parte de Europa. Observa el deterioro de un estado del bienestar, siempre ha ido a la escuela pública, nada extraordinario comparado con el de alguno de nuestros países vecinos y se pregunta qué puede hacer y cómo puede ser útil.

Se angustia ante tanta noticia negativa en los telediarios. La sinrazón de los líderes políticos que solo utilizan argumentos absurdos contra el otro sin propuestas que la ilusionen. Ve con amargura la violencia del estado con los más débiles. El desahucio a personas mayores le parece una indecencia sin justificación posible, viendo la vez que los privilegiados aumentan beneficios y patrimonio. Quiere saber si la Constitución es algo más que un papel como cualquier otro y por qué los medios de comunicación no cuentan realmente lo que ocurre en aulas y calles y por qué los políticos engañan. Quiere votar ya, aunque sabe que no servirá para mucho.

Se siente desprotegida por los que dicen defenderla. No comprende cómo a algunos compañeros la policía les pide la documentación, sobre todo si son inmigrantes, cuando en la mayoría de las ocasiones ellos no van identificados o no se identifican nunca. Viendo el funeral de estado a Fraga preguntó en una comida familiar ¿qué había hecho realmente positivo para tener un sepelio así? La respuesta de la abuela: “fue un hombre bueno”. “Hay mucha gente buena y no la tratan igual”, respondió. Luego indagó, para eso está entre otras cosas Google, y comprendió que hasta los más próximos también la intentan manipular.

Se cabrea cuando ve que los del 15M son insultados y despreciados por ministros que deberían sentir orgullo por ver que una parte de la población se preocupa y actúa ante una situación para muchos dramática. Se siente estupefacta cuando un jefe policial trata a ciudadanos de su misma edad de enemigos, aporreándolos y deteniéndolos, cuando los que se apropian de lo ajeno son protegidos por estos acusadores. A la violencia policial la llaman excesos. Cuando ellos se manifiestan son radicales o anarquistas, sin saber muy bien qué quieren decir con eso.

Está en un momento crucial en su forma de pensar, de entender el mundo, de su papel en el mismo. Viéndola y escuchándola te percatas de que poco a poco se va a sentir orgullosa de ser una enemiga. Enemiga de la injustica, de los convencionalismos, de la manipulación, de la hipocresía, pero con la tranquilidad de saber que tiene que estar donde debe. Hay muchas Lucías, no es la única, y es un orgullo que el enemigo duerma en casa.

Así vio ayer Enrique Flores nuestra tertulia con motivo de 23F Financiero.


Pincha en la imagen para ampliar.


viernes, 17 de febrero de 2012

Activismo cultural

En estos días que echa a andar la feria de arte contemporáneo más importante de nuestro país, ARCO, es interesante hacer algún tipo de reflexión. Parece irrebatible que el día a día pone de manifiesto la labor notable de gestores y comunicadores culturales. Su labor permite dar a conocer y difundir determinadas actividades y proyectos que habitualmente no son tenidos en cuenta por los medios de comunicación más convencionales. Las redes sociales juegan en este sentido un papel determinante.


En paralelo surgen nuevas mallas interconectadas protagonizadas por dinamizadores y creadores con el objetivo de dar a conocer otro tipo de propuestas. Conexiones dinámicas y activas con el objetivo de amplificar la labor da cada uno de ellos. Una forma de activismo, en este caso cultural.


Novedosas maneras de comunicar pero también de intervención por parte de los creadores, como la realizada hace pocas semanas directamente por Agustín Benito Oterino. Su estilo pictórico transcurre desde el expresionismo figurativo al abstracto pasando por un cierto expresionismo visceral. Aunque su labor es reconocida por academias de Bellas Artes como las Viterbo y Venecia, ambas en Italia, participando en proyectos como el Civitella de Agliano Orvieto junto a artistas de toda Europa, o realizando trabajados de investigación innovadora sobre la relación entre sonido, escritura y pintura para la Universidad Nebrija de Madrid, lo tiene realmente complicado para exponer en galerías y establecimientos relacionados con la difusión del arte.


No es un secreto que el mercado del arte está en pocas manos, existiendo un acuerdo tácito en el que están incluidos coleccionistas, patrocinadores y responsables políticos, por el cual solo determinados artistas y obras pueden tener acceso al mercado estructurado. Detrás de buena parte de la obra de Miquel Barceló se encuentra el marchante suizo Bruno Bischofberger que se encarga de comercializarla. La galería neoyorkina Pace Wildenstein, la parisina Lelong o la Marlborough con sedes en Nueva York, Londres, Mónaco, Santiago de Chile y Madrid, son algunos ejemplos del mercado del arte globalizado, como bien señalaba Javier Molins en un artículo reciente.


Espacios alternativos y nuevos escenarios son las opciones que tienen los artistas que no están incluidos en los grandes circuitos artísticos. Benito Oterino ha intentado romper su aislamiento exponiendo en un teatro de la capital. Su obra ha podido ser visionada y adquirida durante tres semanas por todo tipo de público, no solo por los asistentes a las sesiones teatrales. El Teatro Fígaro ha cambiado también sus hábitos abriendo sus puertas por las mañanas, una manera más de rentabilizar su espacio. Es tiempo de innovación y optimización de lugares y recursos. A galerías de arte, talleres particulares y ferias de arte hay que añadir lugares como salas de exposiciones no comerciales y la utilización de espacios públicos como teatros, restaurantes, hoteles…


En períodos como los actuales donde la creación y la cultura son relegadas a un segundo plano, es preciso abrir nuevas vías para lograr resultados óptimos. No se trata solo de crear. Es preciso dotarse de herramientas de intervención para dar visibilidad, conocimiento y comprensión, sin olvidar la realidad más próxima. Nuevo activismo cultural que busque la complicidad de creadores, gestores, difusores y público, creando un proceso positivo, participativo y multiplicador que permita seguir visualizando que la cultura, pese a quien le pese, es un derecho humano irrenunciable. El arte tiene un papel fundamental en este sentido. Idéntico al que ha asumido a lo largo de la historia.

domingo, 12 de febrero de 2012

15M Contra el pesimismo por Carlos Taibo

Artículo publicado originalmente en:


http://www.carlostaibo.com/articulos/texto/index.php?id=364


De siempre hemos tenido problemas a la hora de evaluar lo que ocurre con nuestros movimientos sociales. A duras penas esos problemas podían faltar en el caso del 15-M. Por momentos parece que se ha extendido, con respecto a este último, un pesimismo sin límites que no aprecia otra cosa sino un permanente declive. En la gestación de ese estado de ánimo se dan cita, por una parte, los pesimistas ‘internos’ –aquellos que no ven sino rasgos negativos en el movimiento— y, por otra, los ecos de lo que cuentan los medios de incomunicación del sistema.


A esos medios que acabo de mencionar sólo les interesa el 15-M cuando hay algo gordo de por medio. Le prestan atención, las más de las veces amañada, a los episodios en lo que se revela –o eso dicen— algún tipo de violencia y procuran acompañar, por citar otro ejemplo, macromanifestaciones como las registradas el 19 de junio o el 15 de octubre del año pasado. Nada quieren saber, en cambio, del terreno en el que en los hechos se dirimen la realidad y el futuro del 15-M: el del trabajo cotidiano, a menudo sórdido y poco vistoso, de un movimiento que afortunadamente permanece vivo y activo. Cuando se asume esa tarea que los medios prefieren esquivar, la imagen del 15-M no invita precisamente al pesimismo. El movimiento está ahí, su presencia y sus iniciativas son constantes, no ha perdido un ápice de radicalidad contestataria, ha propiciado el asentamiento de una nueva identidad crítica y sigue dejando bien a las claras que algo ha cambiado, y para bien, en la cabeza de mucha gente.


Nada de lo anterior significa, claro, que falten los problemas. Al margen de reyertas internas que siempre están ahí, me permito identificar uno de ellos, que guarda una relación estrecha –dicho sea de paso— con los criterios de evaluación de lo que ocurre con el movimiento: aunque muchas gentes dicen simpatizar con este último, lo común es que no den el paso de sumarse a asambleas, campañas e iniciativas. Pese a ello, lo suyo es subrayar que el panorama resulta claramente preferible al que se hacía valer el 14 de mayo del año pasado. Si bien es verdad que la asistencia a las asambleas de barrio ha menguado sensiblemente, no lo es menos que hoy –y me remito al ejemplo, creo que generalizable, de Madrid— disponemos de una tupida red de organizaciones locales del 15-M que le siguen dando un aire distinto a una ciudad tradicionalmente adormecida en el terreno social y reivindicativo.


Me permito agregar dos comentarios sobre materias afines. El primero lo es sobre algo que escucho con frecuencia en las asambleas del 15-M, o en sus aledaños: la idea de que hay que pujar por convertir el movimiento en un partido político. Me parece que en muchos surge de la intuición, poco fundamentada, de que la aparente crisis del movimiento –ya he señalado que a mi entender no hay tal— exigiría medidas eficacistas como la encaminada a dotarlo de una estructura convencional. Aunque no dudo de la buena intención de quienes preconizan eso, creo firmemente que semejante perspectiva sería el final del 15-M, una traición a buena parte de las razones que justifican su existencia y un procedimiento de integración rápida en el sistema. Hace unos meses una colega me preguntó si pensaba que existía algún riesgo de ilegalización del movimiento. Le respondí que era imposible legalizar lo que, por fortuna, no es legal en su orgullosa reivindicación de la asamblea, de la autogestión y de la ausencia de representaciones y liderazgos.


Mi segundo comentario no tiene, pese a las apariencias, ninguna dimensión de frivolidad. Las condiciones climatológicas de estas horas –subrayémoslo cuantas veces sea preciso— no son lo mejor para la biología de un movimiento que nació, en la primavera, ocupando plazas y avenidas. El hecho de que el 15-M haya tenido que recogerse, en muchos casos, en lugares cerrados dibuja un escenario hostil que a buen seguro en algo alimenta las versiones pesimistas a las que me he referido al principio. Tengo la firme certeza de que, incluso para los más recalcitrantes, la fortaleza y la presencia del movimiento se harán evidentes en unas semanas. Nada es más necesario habida cuenta de lo que se nos viene encima.

De Sol a Sol

Esta semana ha sido una de las más musicales en directo, sin estar implicado directamente, de los últimos tiempos. El miércoles fuimos a ver No Band for Lluvia, la formación capitaneada por la actriz Lluvia Rojo, un pop enérgico, contundente y, en cierta manera, siniestro, con una puesta escénica que debe mejorar.


El viernes excursión al Centro Cultural García Lorca de Rivas Vaciamadrid para escuchar a Uxia que presentaba su último disco Meu canto grabado en Río de Janeiro. Un recorrido por sus veinticinco años de carrera musical que sirvió para ver a algunos amigos y conocidos que hacía tiempo no veía.


Para finalizar el sábado pasamos de la concentración en Puerta de Sol a la cercana Sala El Sol para escuchar a una excelente banda The Last 3 Lines que desconocía totalmente. Natalia Brovedanni responsable de comunicación de Aloud Music me invitó al evento y fue una muy excelente idea aceptar su propuesta. Música contundente a cargo del grupo de Barcelona para disfrute de los asistentes contribuyendo a superar el frío glacial de las calles madrileñas. Los que se los perdieron mañana lunes vuelven a subirse a un escenario madrileño, en este caso en la Sala Costello, en formato acústico. Un tuit definía perfectamente el concierto “Por 12 míseros euros os estáis perdiendo un conciertazo de una banda que le sobra calidad y le falta reconocimiento”.

viernes, 10 de febrero de 2012

La pérdida de valor de la cultura

Cada vez parece más que evidente que no estamos ante una crisis económica, sino ante un problema de modelo. Los gobiernos se afanan en tomar medidas que no parecen surtir los resultados esperados a pesar de los esfuerzos con que lo intentan. Se trata de parches sin que nadie tenga la valentía de hacer una operación a corazón abierto que cambie y regenere totalmente nuestra realidad. Vamos hacia una Europa moribunda indiferente para el resto del planeta.


En épocas de recortes la cultura es siempre uno de los sectores más perjudicados, gobierne quien gobierne. Los profesionales nos quejamos de ello sin ser capaces de vislumbrar que buena parte de lo que acaece es consecuencia de nuestro comportamiento, del valor con la que la hemos tratado. Más que el valor su no valor.


Nunca la hemos planteado como un derecho irrenunciable, como la sanidad, la educación o las prestaciones sociales. En la mayoría de las ocasiones nos hemos dejado llevar por su versión más mercantilista, comercial e industrial. El ladrillazo cultural, nunca cuestionado, es un ejemplo de ello. Equipamientos faraónicos en beneficio de las grandes constructoras, sin prever su utilidad posterior y la asignación de los recursos humanos y materiales necesarios para poder desplegar su actividad. Lo mismo se puede decir de múltiples festivales surgidos tras el desplome de la burbuja inmobiliaria que solo buscaban el beneficio económico y no una labor cultural real. Ambos objetivos no tienen por qué ser incompatibles.


La promoción de una cultura exclusivamente generadora de beneficios económicos, a través de términos y modelos como industrias culturales y/o creativas, bendecidas por la Cumbre de Lisboa, debates sobre leyes como la Sinde, SOPA y ACTA o normativas promovidas por las sociedades de gestión de derechos, han generado más visibilidad cultural pero ha perdido valor al ser tratada como un producto económico más, lo que supone la crítica y el alejamiento de la ciudadanía que no entiende que la creación se reduzca a números, estadísticas y cuentas.


La cultura ha abandonado su valor crítico y con ello el cordón umbilical con la sociedad. El espacio, la nube, que denunciaba los abusos del poder, la desigualdad, la corrupción, la disminución de los derechos humanos o los recortes democráticos, han dado paso a un enfoque mercantil, perdiendo credibilidad y con ello el abandono de buena parte de la población.


Todos somos responsables. Hemos hecho tanto hincapié en su visión más economicista que nos ha devorado el espacio, el territorio y sobre todo el pensamiento. Debemos asumir la responsabilidad e intentar que vuelva a ocupar el lugar que le corresponde. Un cambio de pensamiento que modifique la relación y por lo tanto la intervención en la gestión cultural.


Es una responsabilidad social. La cultura son personas y pensamientos, no mercancías, ni materiales de usar y tirar. No podemos ser cómplices de su banalización. Es preciso reflexionar e intervenir. Creación y creadores son algunas de nuestras mejores materias primas. En plena crisis, países como Alemania, Francia o Noruega, los primeros con mayor deuda proporcional que nosotros, han aumentado sus presupuestos culturales, es coherente y lógico. Tienen perfectamente asumido que el control viene por las ideas y no por las armas o la industria. Estaría bien que aprendiéramos de ellos en ese sentido y no solamente en aquellas medidas que propugnan recortes y disminución de derechos fundamentales para nosotros, permitiendo que sus promotores tengan más privilegios y control.

jueves, 9 de febrero de 2012

Spinetta y Charly "Rezo por Vos". En el Estadio Vélez de Buenos Aires


"¿Quién resistirá cuando el arte ataque?"

Ayer nos dejó uno de los grandes de la música popular en castellano: Luis Alberto Spinetta. Forma parte de esa estirpe de grandes músicos argentinos, algunos presentes en la foto que he tomado del blog
http://almaltiempobuenacama.wordpress.com


Nunca llegamos a trabajar con él, y no será por la cantidad de sugerencias que recibos para hacerlo; quizás junto con Gustavo Cerati hayan sido los dos grandes del rock argentino con los que no hemos realizado ningún concierto en España.


En la foto, de izquierda a derecha, están: Charly García, que gira tan estupenda aquella de julio de 2004. Fito Páez con el que estuvimos en Pirineos Sur hace un par de años. Andrés Calamaro el año pasado en el festival oscense donde cubríamos la comunicación. Spinetta con los brazos en alto y León Gieco con el que hemos hecho varias giras. El último es el periodista Victor Pintos. Quizás falta en la foto Gustavo Santaolalla para estar juntas todas las estrellas del rock argentino.


Supongo que en estos días se hablará de su paso por el grupo Almendra. Del delirante “Spinettalandiay sus amigos” una grabación rápida y trepidante. De su relación artística con Lito Vitale. Del acústico “Kamikaze”. De sus conciertos con Los Socios del Desierto en el Teatro Ópera y de… y también comentario que realizó al conocer el estado de coma del mencioando Cerati:ángel inquieto que sobrevuela la ciudad de la furia" que en la actualidad sigue postrado luchando por la vida.


El mejor tributo que podemos hacerle es recordar algunas de sus letras que ayer noche, en España, reproducía el portal digital http://prodavinci.com


“Después de todo tu eres la única muralla, si no te saltas nunca darás un solo paso”


"Y todas las cosas que conozco, se parecen al cielo..."


"Cuando vuelva del cielo, te voy a estar llamando, como llama la luna, a todas las mareas".


"Cuando vuelva del cielo, te voy a empezar a extrañar".


"Los que luchan por su bosque nunca pueden descansar".


"Menos mal que ahora el camino está sencillo, que el viejo polvo no solo está conmigo".


"Todos los espejos de su corazón, se quebraron en mí..."


"Es este mundo de locos y fascistas...dime nena: ¿cómo puedo yo cambiarlo?"


o "¿Quién resistirá cuando el arte ataque?" que titula esta entrada.

miércoles, 1 de febrero de 2012

#Publica12






La semana pasada tuvo lugar en el @cbamadrid una nueva edición de #Publica12 organizado por la Fundación Contemporánea con su director Alberto Fesser al frente. Un encuentro de información, intercambio y participación de profesionales de la gestión cultural; cuarenta actividades, sesenta ponentes, más de quinientos asistentes. Propuestas y debates para contrastar y compartir. A pesar de la que está cayendo en el ámbito cultural (cierre de equipamientos, EREs, despidos, recortes desmesurados, depresiones, asfixia a las iniciativas más innovadoras o propuestas de mecenazgo beneficiosas solo para las grandes corporaciones) la queja estuvo prácticamente ausente. Mirar adelante y no dejarse llevar por el pesimismo generalizado marcaron el encuentro.


De igual manera que una de las iniciativas más valoradas: 10x10 Pública. Quince experiencias elegidas entre las más de cuarenta presentadas. Iniciativas innovadoras, transgresoras, fomentando la participación y el emprendimiento. @Fabricanteideas presentamos “Comunicar la diversidad” basada en nuestra experiencia en el ámbito de la cooperación y comunicación cultural. Si Pública logra incorporar a la gestión cultural independiente, la que mantiene el tejido cultural de nuestro país, y a las propuestas más innovadoras –las de mayor reconocimiento y prestigio internacional– basadas en el procomún y la cultura libre, estaremos dando pasos significativos para mostrar nuestro mayor patrimonio: la diversidad cultural.


Nuestra cultura es mucho más que la institucional, la oficial, la más popular o la que acapara los medios de comunicación. Miles de creadores, actores, gestores están desarrollando propuestas que deberían divulgarse y ser reconocidas, 10x10 Pública lo ha evidenciado con luminosidad. Nuestra única imagen no debe ser la evidente. No sigamos recreándonos en obras y creadores que enorgullecen pero que no representan nuestro contexto actual.


Debemos aprovechar nuestra realidad territorial, sociológica y lingüística y mostrar nuestra diversidad cultural. No podemos seguir siendo solo un país de toros, flamenco y fútbol. Ni tampoco el de Goya, Picasso, Machado, Lorca, Almodóvar o Buñuel exclusivamente. No podemos derrochar en ladrillo y equipamientos que luego hay que condenar por no contar con los presupuestos necesarios para mantenerlos y gestionarlos. No debemos cerrar puertas a la investigación ni a la creación. Mientras todas las administraciones –no solo las gobernadas por el PP– reducen los presupuestos de cultura, Francia, Alemania y Noruega los incrementan, aunque la deuda de los dos primeros en términos porcentuales sea mayor que la nuestra.


Tenemos las mejores materias primas: creadores y científicos. Pongamos las condiciones para que el conjunto de la sociedad se enriquezca de ello y no tengan la necesidad de emigrar y que otros se beneficien, en primer lugar, de ello. Practiquemos realmente un patriotismo sincero que enorgullezca y no divida. Aprovechemos las múltiples experiencias existentes y las que surjan, poniéndolas al servicio de toda la comunidad.


Que no nos contagien el miedo los que pretenden que seamos un país sumiso incapaz de sacar provecho de lo mejor de sí mismo. Colaboremos y desarrollemos nuestra inteligencia colectiva en contraposición a los que proponen congoja y sacrificios. Sí se puede. La cultura, la investigación y el conocimiento tienen una labor diferencial que nos alejará de una supuesta única realidad, que sabemos falsa, que nos está llevando al peor de los mundos posibles.